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Cosecha en Vista Hermosa para el aviario

Ayer por la tarde, Omar regresó al santuario con una canasta rebosante: mangos verdes, pomelos redondos y torombolo —esa fruta estrella de cinco puntas que brilla como si la hubieran tallado— recién cortados en la finca Vista Hermosa, donde Nilson cuida la tierra y conoce cada árbol por nombre. La recolección fue sencilla pero precisa. Omar recorrió los cultivos de Nilson buscando lo que estuviera listo, lo que pudiera viajar bien hasta el santuario. El maracuyá no apareció esta vez —la cosecha no siempre da lo que uno espera— pero el mango y el torombolo llenaron la canasta con colores que van del verde profundo al amarillo translúcido. Esa fruta llegará mañana a los comederos de los loros y guacamayos del santuario de la Fundación Loros. Ellos no saben de dónde viene, pero reconocen al instante el olor del mango maduro y el sabor ácido de la carambola. Para ellos, es simplemente el desayuno. Para nosotros, es el resultado de un trabajo callado entre dos cuidadores y una finca que abre sus puertas.
Foto de campo
🐾 Fauna
guacamayoloro
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