Jamaica fría y coco bajado del árbol
Hay tardes en la reserva en que el calor del Caribe aprieta de verdad, y la mejor respuesta no viene de ninguna nevera sino de la tierra misma. En el santuario de Fundación Loros crece la flor de Jamaica entre los cultivos, encendida de rojo como si el sol la hubiera pintado a propósito. Angélica Cecilia Mármol y el equipo la cosechan con sus propias manos, la preparan con calma, y lo que llega a la mesa es un vaso frío con todo el sabor de aquí adentro.
Quienes recorren los senderos de las 520 hectáreas saben que el tour tiene recompensa al final: un agua de coco bien fría, bajada directamente de la cosecha de la reserva. No hay secreto ni magia especial, solo el ciclo sencillo de sembrar, cuidar y compartir lo que da este pedazo de tierra cerca de Cartagena. Un sorbo de Jamaica a mitad del camino, un coco al llegar. Así se cierra la tarde en Loros.