Ceibas en sequía, camino al Peligro
En plena época seca, cuando el bosque muestra sus huesos, un grupo de alumnos partió desde La Manga hacia El Peligro guiados por José Marín. El paisaje que encontraron era el del bosque seco tropical sin disimulo: pasto amarillento, arbustos polvorientos y árboles que habían soltado sus hojas como quien se quita un abrigo. En ese escenario de aparente aridez registraron tres ceibas —esos gigantes de corteza gris con espinas que imponen desde lejos— y un orejero (Enterolobium cyclocarpum) que se sostenía solemne entre la vegetación rala.
El hallazgo más curioso del día fue un fruto seco abierto de la familia Apocynaceae, encontrado al inicio del recorrido. La cáscara exterior era verde-grisácea, pero adentro guardaba una sorpresa: una semilla cubierta de fibras rojizas y peludas, como si el árbol hubiera escondido algo suave en medio de tanta aspereza. Alguien lo fotografió con el cielo azul de fondo y el monte pelado al horizonte, y la imagen quedó como un pequeño retrato de lo que el bosque seco es capaz de guardar incluso en sus días más áridos.