Ocho guacharacas y un carpintero en la uvita
Omar estaba quieto cuando las vio llegar. Ocho guacharacas —Ortalis sp.— bajaron al sector marcado en el mapa como 10.4474309, -75.2619654, y se instalaron sin mayor ceremonia entre los frutos y las flores de uvita. Comían con esa familiaridad tranquila que tienen los animales cuando saben que nadie los va a molestar: picando aquí, moviéndose allá, sin prisa.
Mientras las guacharacas dominaban la escena, un carpintero solitario encontró su propio festín un poco más allá: una papaya madura que no dejó pasar. Omar lo grabó todo en video, ese tipo de registro silencioso que vale más que cualquier descripción.
Lo que documentó ese lunes en la tarde es lo que ocurre cuando el santuario funciona como debe: animales silvestres forrajeando libremente, aprovechando lo que el paisaje les ofrece. La uvita en flor y fruto al mismo tiempo, una papaya en su punto justo, y la fauna de la Fundación Loros haciendo de las suyas.