Tres loros reales en el roble del aviario 4
Omar Enrique Berdugo no esperaba gran cosa cuando se acercó al bosquecito cerca del aviario 4. Pero ahí, posados sobre un roble que empezaba a soltar sus hojas viejas para estrenar otras nuevas, encontró tres loros reales en plena actividad. Los pájaros —de ese verde brillante que parece recién pintado— no parecían perturbarse por su presencia. Se movían tranquilos entre las ramas, y en varias ocasiones Omar los vio aparearse, prueba inequívoca de que la temporada reproductiva llegó a este rincón de la reserva.
Lo particular del hallazgo es la coincidencia de los tiempos: el roble mudaba su follaje justo cuando los loros elegían esa misma copa para sus encuentros. La escena quedó registrada en dos videos que Omar tuvo el tino de grabar antes de que los tres individuos volvieran a perderse entre el verde del bosque. Una mañana ordinaria en la Fundación Loros que, de repente, no lo fue tanto.