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Ecos del campo

Dieciocho azules al llamado de la campana

Cada mañana, Omar sube al Cerro el Peligro con una campana y una promesa. Esta mañana de febrero no fue distinta: bajo un sol que caía sin piedad sobre el aviario de apoyo y la vegetación que lo abraza, hizo sonar el llamado de siempre. Y uno a uno, luego en grupos, fueron llegando. Dieciocho guacamayas *Ara ararauna* —ese azul intenso con el pecho amarillo que parece pintado a mano— se posaron en los comederos colgantes como si el cerro entero les perteneciera. Porque, en efecto, ya les pertenece. Son aves que el equipo de la Fundación liberó y que ahora transitan ese territorio intermedio entre el cuidado humano y la vida silvestre. Todavía acuden al alimento que Omar les ofrece, todavía reconocen la campana, pero cada día que pasa es un día más lejos del cautiverio. El video que grabó esa mañana lo dice todo: el aviario de fondo, las flores de los arbustos meciéndose, y sobre todo ese bullicio de alas azules que llega puntual, libre y sin pedirle permiso a nadie.
🐾 Fauna
guacamaya
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