← Bitácora Fundación Loros
Ecos del campo

La guacamaya que eligió quedarse

Corina Leonor la encontró sola, como siempre, instalada entre las guayabas verdes cerca de casa Paraíso. La guacamaya azul y amarilla —una Ara ararauna sin nombre oficial, aunque todos en la reserva la reconocen— mordisqueaba la fruta con esa concentración casi caprichosa que tienen las guacamayas cuando algo les gusta de verdad. No estaba de paso. Nunca está de paso. Esta individua llegó a la Fundación Loros a través del programa de liberación, y desde entonces decidió que casa Paraíso era su territorio. Con el tiempo encontró pareja y juntos tomaron posesión de uno de los nidos artificiales que el equipo construyó cerca de la casa principal, como si siempre hubiera sido suyo. No hubo negociación: simplemente llegó, miró el nido y se quedó. Eso es, quizás, la mejor señal que puede dar una guacamaya liberada: no la necesidad de volver, sino la decisión de pertenecer. Ese nido ocupado, esa guayaba mordida con gusto, esa costumbre tranquila de estar cerca, son la prueba silenciosa de que algo en este camino hacia la libertad está saliendo bien.
🐾 Fauna
guacamaya azul y amarilla
Sugerir mejora