B16 entre los robles en flor
Los robles florecieron esta semana en la zona del parque, cerca de la casa, y Maicol andaba por ahí con su cámara cuando los encontró. Entre las ramas cubiertas de flores rosadas apareció el B16, un loro amazónico con su placa verde bien visible, posado con esa calma que tienen los loros cuando el mundo les parece suficiente. Más allá, un Pionus menstruus —el loro de cabeza azul— se dejó retratar también entre la floración, ajeno al lente.
Lo que nadie esperaba fue la guacamaya azul y amarilla asomada al orificio de una de las cajas nido instaladas en el área. Solo la cabeza afuera, el pico negro y los ojos curiosos, como quien se despierta despacio un miércoles en la mañana. Maicol capturó ese momento antes de que decidiera volver adentro.
No sabemos si el B16 andaba solo o acompañado, ni cuántos psitácidos rondaban esa mañana por el parque. Pero las fotos dicen lo que a veces las palabras no alcanzan: que cuando los robles florecen, ellos también aparecen.