← Bitácora Fundación Loros

Cuatro carasucias y una mesa puesta afuera

El 23 de abril, con la mañana todavía fresca sobre el aviario de Decameron, Omar abrió las puertas y cuatro cotorras carasucia salieron al aire libre. Hasta ese momento habían conocido el mundo desde adentro: troncos de madera, malla metálica, un recipiente con frutas y la vegetación tropical apretada contra los bordes de su encierro. Ese rincón fue su refugio mientras se recuperaban; el cielo abierto, su siguiente paso. Como parte del protocolo de fidelización al sitio, el equipo dejó frutas dispuestas en el exterior del aviario antes de soltar las aves — una manera de decirles, sin palabras, que este lugar también les pertenece. La idea es sencilla y efectiva: que las cotorras regresen por su cuenta, que reconozcan el sitio como propio, que la libertad no sea una ruptura sino una extensión de lo conocido. Una mesa puesta afuera, esperándolas.
Foto de campo
🐾 Fauna
cotorra carasucia
Sugerir mejora