Festín de mangos en la tarde
Hay escenas que no necesitan mucha explicación. Omar lo sabía cuando apuntó la cámara y simplemente grabó: loros entre las ramas cargadas de mango, picando la fruta madura con esa precisión suya, dejando caer cáscaras y semillas al suelo del santuario.
Cuatro videos llegaron desde el campo, y en todos se repite la misma historia quieta — el verde de las plumas, el amarillo y rojo del mango, el ruido sordo de los picos trabajando. No hizo falta más palabras que las que mandó Alejandro: "Loros comiendo mango, no hay nada más bonito."
Tiene razón.