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🥾 Michel y George realizan una expedición al sector "Hechizo" de Loros

El quebracho que nadie invitó a volver

Michel Salas y Jorge Alcalá caminaban por una ladera de pendiente leve, con el cielo azul de marzo apretado contra la copa de los árboles, cuando encontraron lo que nadie había plantado: un quebracho —Astronium graveolens— que había decidido regresar por su cuenta. Alguien lo había cortado antes. No importa cuándo. Lo que quedó de ese tocón guardó lo suficiente para empezar de nuevo, y ahí estaba, de tamaño mediano, rodeado de arbustos silvestres y tierra seca, como si nunca hubiera pasado nada. El quebracho es de esa madera que los antiguos usaban para lo que debía durar — postes, cercas, estructuras que el tiempo no pudiera con ellas. Pero hoy, en este punto de la reserva, su valor está en otra cosa: en que puede llegar a treinta metros de altura, y en que ya va por su camino sin que nadie lo lleve de la mano. La foto que tomaron ese domingo lo muestra solo contra el azul, sin compañía, con todo el trabajo por delante.
Foto de campo
🌿 Flora
quebracho
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