← Bitácora Fundación Loros

La manga del pueblo, bajo vigilancia

Hay entradas a la reserva que no son senderos trazados en ningún mapa, sino caminos que el tiempo y el paso de la gente fueron dibujando sin permiso. La manga del pueblo es una de esas. José la conoce bien, y por eso la incluyó en su recorrido de control de hoy: llegar, mirar, confirmar. En el árbol de tronco grueso que marca ese acceso, el letrero verde de la Fundación Loros seguía en su sitio, firme, anunciando que esto es área protegida y que la caza, la quema y la tala no tienen cabida aquí. Nada fuera de lo normal. Ningún rastro que encendiera una alarma. A veces eso —la calma, el orden, el letrero intacto— es exactamente la noticia. José siguió su camino. El punto quedó registrado en las coordenadas 10.426319, -75.245452, como un nuevo pin en la memoria de la reserva.
Foto de campo
Sugerir mejora