Siete cactus esperando en El Peligro
El sendero de tierra del Sector El Peligro guardaba, entre su vegetación tupida y sus sombras de mediodía, una sorpresa vertical: siete cactus columnares que se alzaban entre los arbustos como centinelas silenciosos. José Marín los recorrió uno a uno bajo la luz solar que se filtraba entre las copas, documentando su presencia en lo que fue un censo y reconocimiento del sector. Posiblemente del género Cereus —el mismo que los campesinos de la Costa llaman cardón—, estos ejemplares crecen integrados a la vegetación tropical densa que bordea el camino, una combinación poco común que mezcla lo seco con lo frondoso.
Las fotografías que trajo José muestran los cactus como parte natural del paisaje: el suelo de tierra con hojas caídas, los troncos acanalados subiéndose por entre el follaje verde, y ese silencio de monte que solo rompe el viento. Siete ejemplares registrados, un sector mejor conocido, y un nombre que por ahora no intimida: El Peligro resultó ser, esta tarde, un lugar tranquilo para contar cactus.