Frutos oscuros en el Tamarindo
Entre las raíces de un árbol y enredada en troncos secos, una planta trepadora desconocida llamó la atención de José Marín durante su recorrido por el sector El Tamarindo. Colgando de los tallos, unos frutos ovalados y alargados de color negro-morado —parecidos a calabazas oscuras— se mecían quietos en el calor de la tarde. Dos de ellos quedaron documentados en fotos: uno reposando en tierra entre las raíces, otro todavía prendido a la enredadera.
José no reconoció el nombre de la planta, pero la registró con cuidado. Los especialistas la identificaron provisionalmente como posible *Benincasa hispida*, conocida en otras latitudes como melón de invierno, aunque su presencia silvestre en este sector del santuario abre más preguntas que respuestas: ¿llegó sola, traída por algún animal, o hay una historia humana detrás de esa enredadera creciendo entre la madera muerta? Por ahora, el sector El Tamarindo guarda el secreto entre sus hojas.