Senna en flor y corazón de banano
Michel Salas anduvo esta tarde por la zona del santuario con los ojos bien abiertos y la cámara lista. Entre los hallazgos del recorrido, encontró una parcela rural donde varias matas de banano —Musa sp.— lucen sus racimos verdes colgando pesados y sus bellotas de color púrpura intenso, esas inflorescencias que parecen un corazón recién nacido. Al fondo, árboles de mango con frutos asomados entre el follaje, y una pequeña construcción de ladrillo con techo de zinc que le da al lugar ese aire de finca caribeña de toda la vida.
Pero el otro descubrimiento del día fue más sutil y quizás más llamativo para quien sepa mirarlo: una planta del género Senna —familia Fabaceae, subfamilia Caesalpinioideae— floreciendo en medio de la vegetación boscosa densa. Michel la sostuvo entre los dedos para mostrarla mejor, y en la foto se ven las flores amarillas abiertas junto a varios botones que todavía guardan su turno. Ese amarillo limpio contra el verde oscuro del bosque es de los colores que el santuario sabe regalar sin avisar.