Sesenta años al filo del cerro
Alguien del grupo cumplía sesenta años y quiso celebrarlos como solo se celebran las cosas que de verdad importan: subiendo. Así fue como Alberto, Carlos, Corina, Nilson, Mateos, Mónica, Mercedes, Jhonatan Pavón, Shakeem Lane, Freddie Bevrotte, Raven Sandifer, Carlos Clark, Paul Henderson, Carl Allen y Torrance Walker se repartieron entre caballos y un UTV todoterreno para trepar hasta el mirador del cerro, en el corazón verde de la reserva.
Arriba los esperaba ese espectáculo que la tarde reparte sin cobrar: colinas boscosas hasta donde alcanzaba la vista, aves planeando en los térmicos del atardecer y una brisa fresca que olía a monte húmedo. El sol se fue despacio, tiñendo el horizonte de dorado, mientras el grupo se quedaba quieto mirando — esa clase de quietud que solo ocurre cuando el paisaje le gana la partida a las palabras.
Bajo la palapa, con sombreros ladeados y bebidas en mano, los cuerpos encontraron la hamaca y las sillas de madera. Después, el regreso a la Fundación Loros con la luna abriendo el camino, cerrando así uno de esos cumpleaños que no se miden en velas sino en kilómetros caminados y horizontes vistos.