El pico torcido de B84 ya es su marca
La veterinaria Alessandra lo tomó con cuidado entre las manos enguantadas, lo envolvió en tela y acercó la lima al pico. El loro B84 —un perico de plumaje verde brillante con destellos amarillos en la cabeza— había llegado al procedimiento con una deformidad que llevaba tiempo llamando la atención del equipo: su pico, descascarado y mal formado, torcido hacia un lado como si el ave cargara una pregunta perpetua en el rostro. La intención era corregirlo con limado, pero la lima confirmó lo que ya se sospechaba: la malformación había calcificado en hueso. No hubo sangrado. No había más que hacer.
Lo que quedó después del intento fue la certeza de que el pico torcido ya no es una herida ni una condición a corregir —es simplemente B84. Y B84, con ese pico que nadie podrá enderezar, come bien. Se defiende, agarra, mastica. Las fotografías del día documentan el antes y el después del procedimiento, pero sobre todo documentan a un loro que encontró la manera de vivir con lo que tiene.