Un amazónico que no pudo ser identificado
Alberto encontró al loro en el suelo del Aviario 1. Era un amazónico de plumaje verde brillante, con marcas amarillas en la cabeza y un relámpago rojo en las alas — un ave que cualquiera habría reconocido al vuelo, pero que esa mañana yacía con el pico abierto y las patas rígidas, sin anillo ni medalla que dijera su nombre. Las fotos y el video que tomó el equipo muestran los signos de traumatismo: plumas desalineadas, postura anormal, tierra y hierba alrededor como testigos mudos de lo que debió ser una pelea corta y definitiva.
Al parecer, el Ara severus que comparte el recinto fue el otro protagonista de la historia. Los guacamayos de pecho castaño son aves temperamentales y territoriales; convivir con ellos nunca está exento de riesgo, sobre todo cuando los espacios se disputan con la intensidad que solo conocen las aves que alguna vez fueron silvestres. No se sabe bien cómo empezó el conflicto ni cuánto duró.
Lo que quedó fue el registro cuidadoso de Alberto y el equipo, y la pregunta que siempre duele un poco más cuando no hay anillo: ¿cuánto tiempo llevaba este loro con nosotros, y cómo se llamaba?