La híbrida que no llegó al comedero
Ayer por la tarde estaba ahí, entre las escarlatas y las ararauna, moviéndose por el santuario con esa particularidad suya de no pertenecer del todo a ningún bando. Alberto la vio, como la había visto tantas otras veces, y no pensó más en ello. Pero cuando regresaron al caer el día, su lugar en las perchas estaba vacío. Esta mañana, las bandejas de sandía y papaya volvieron a llenarse de picos rojos y amarillos, y la híbrida —así la llamamos, sin nombre propio, como quien reconoce a alguien por su manera de caminar— no apareció.
Alberto recorrió los recintos y mandó las fotos: grupos de Ara macao disputándose las frutas, las ararauna alineadas sobre las vigas de madera con el cielo azul de fondo, todo en orden excepto ella. Siete fotografías, ninguna con la híbrida. El reporte llegó esta mañana del 3 de abril y ya lo tenemos en el radar. Si vuelve, lo sabremos.