El golero que guió el camino de vuelta
El martes 7 de abril, Caldique llegó hasta el lago Los Borrachos —en los predios de los Guardianes— con una misión que ya se había cumplido a medias desde la mañana. Antes, bajo la sombra verde del bosque, varios canarios habían sido liberados. Omar los vio posarse en las ramas con esa quietud que solo tienen los animales cuando reconocen que el espacio que los rodea les pertenece.
Pero fue a las 11:34 cuando la jornada ganó su mejor momento. El golero liberado en Los Borrachos no salió disparado como suelen hacer. Se quedó delante de los vehículos del equipo y empezó a caminar por el camino, como si quisiera escoltar a quienes lo habían traído hasta ahí. Los carros lo siguieron, despacio, sin apurarlo. Cuando el golero sintió que ya había cumplido, se hizo a un lado y desapareció entre el monte.
Nadie supo exactamente cuántos canarios volaron ese día —Omar grabó el video pero no hizo el conteo—, y quizás eso no importa tanto. Lo que quedó registrado fue la imagen de un ave negra y grande abriendo paso por un camino de tierra, y un equipo de personas que, por una vez, dejó que otro llevara la delantera.