Enrique visitó el aviario del Cerro El Peligro, donde documentó el comportamiento de varias guacamayas azul y amarillo (*Ara ararauna*) en un recinto enriquecido con ramas, hojas y frutas como mango verde. Durante el recorrido, observó a tres guacamayas compartiendo alimento, momento en que dos de ellas se separaron y una protagonizó un cortejo, demostrando comportamiento de noviazgo entre aves que, tras su liberación, pasaron de ser rivales a encontrarse como pareja. La experiencia inspiró a Enrique a comprometerse con la siembra de árboles frutales como aporte a la conservación de estas especies en su entorno natural.