Vista Hermosa despertó en flores
Cuando Nilson salió a recorrer su finca en el sector Vista Hermosa, el bosque de roble ya había tomado la delantera: el sotobosque entero —ese polvillo que suele pasar desapercibido— estaba tapizado de flores rosadas y amarillas. Entre ellas, una cucurbitácea silvestre abría sus cinco pétalos amarillos como si fueran pequeños soles caídos al suelo, mientras en las ramas altas los mismos árboles mostraban su floración rosada sobre un fondo de cielo gris y ramas aún sin hojas. Era la estación seca dando paso a otra cosa.
El bosque no tardó en llenarse de movimiento. En los árboles y a sus alrededores, el chau chau y el carpintero andaban de rama en rama, y más abajo mariposas y libélulas se movían entre las flores con esa calma particular que tienen los insectos cuando la comida abunda. Nilson lo documentó todo: tres fotos y dos videos que muestran el estado de los robles en plena transición, con el sotobosque convertido por unos días en algo parecido a un jardín sin dueño.
Fue un hallazgo de los que no se planean. Nilson no salió a buscar nada en particular —simplemente vive ahí, conoce ese bosque, y supo reconocer que lo que estaba viendo valía la pena contar.