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B127 toma fresco en el roble del lago

Desde debajo del arco, Omar Enrique Berdugo Cabeza los observa en silencio: ahí está B127, asomada a la cavidad del roble junto al lago 1, acicalándose con calma, tomando el fresco de la tarde. Adentro, en la oscuridad tibia de la madera, los huevos esperan. Afuera, el macho B29 vuela hacia los alrededores forrajeando, buscando el alimento que le llevará a su pareja. Llegar a ese roble no fue fácil. Esta pareja perdió un huevo cuando aves africanas les invadieron el nido anterior — ese huevecillo que ya no volvió. Después de que los intrusos se fueron, B29 y B127 regresaron a intentar restaurar lo que había sido suyo, pero algo en ese lugar ya no les convenció y lo dejaron. Tampoco funcionó el nido de madera que se les instaló: ellas excavan hacia abajo con la fuerza del pico, y la madera no tenía el grosor que necesitan; lo perforaron, lo tuvieron que bajar para arreglarlo, y aun así lo rechazaron. Al final, eligieron el roble. Un árbol de verdad, con la densidad y el carácter que estas guacamayas exigen. Ahí está B127 esta tarde, tranquila en la entrada de su nido, como quien sabe exactamente dónde quiere estar.
🐾 Fauna
aves africanasguacamaya
🌿 Flora
roble
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