B29 en el almendro de la tienda
En un barrio a pocos kilómetros de la Fundación Loros, entre el ruido cotidiano de una tienda de esquina y el verde quieto de un almendro, la guacamaya B29 se tomó la mañana con calma. Nadie la llamó, nadie la invitó — simplemente bajó a comer, silenciosa, mientras los vecinos de siempre la miraban como se mira a alguien conocido del barrio. No saben que se llama B29, pero saben quién es: el ave de colores que aparece de vez en cuando y que vale la pena reportarle a la Fundación.
B29 no viaja sola en su historia. Su compañera, la B127, se encuentra en estos días anidando en la reserva, y mientras una cuida el nido, la otra recorre el territorio, aparece en almendros ajenos y se deja ver sin aspavientos. Cuando Omar llegó a registrar el avistamiento, B29 ya había terminado su visita: emprendió vuelo tranquila, de regreso hacia la Fundación, como quien cierra una vuelta al mercado y vuelve a casa.