← Bitácora Fundación Loros

Un mosquito de testigo en el aviario

Hay momentos en el campo que no se planean ni se repiten. Omar Enrique Berdugo Cabeza estaba solo en el aviario N°2 cuando lo encontró: una pareja de guacamayas enredada en ese lenguaje lento y antiguo del cortejo, ese intercambio de miradas y roces que las aves practican sin apuro. Sacó el celular y empezó a grabar. Fue entonces cuando apareció el mosquito. No llegó a molestar ni a interrumpir — llegó a flotar, con una calma que no le corresponde a un insecto de su tamaño. Sobrevolaba a la pareja con movimientos precisos, casi calculados, y Omar lo miró y pensó lo que cualquiera hubiera pensado: eso no parece un mosquito, parece un dron. Un testigo diminuto y zumbante que alguien hubiera mandado a documentar el momento. Así es la naturaleza a veces: te da la escena que buscabas y de regalo te manda algo que no esperabas. Las guacamayas seguían en lo suyo, ajenas al observador y al intruso. Omar grabó todo, guardó silencio, y dejó que el aviario hiciera su trabajo.
🐾 Fauna
guacamayamosquito
Sugerir mejora