Bayas negras con fama de curar mordeduras
En un rincón herbáceo de la reserva, entre sombras de árboles y pasto semiseco, Michel Salas y Jorge Alcalá se detuvieron frente a una planta que no pasaba de joven: tallo único, hojas anchas y verdes, y un puñado de bayas negras maduras colgando entre las ramas como cuentas de collar. Era una Rauvolfia tetraphylla, especie que pertenece a la familia Apocynaceae y que en esta región carga con una reputación que viaja de boca en boca entre los pobladores del campo: dicen que sirve para tratar las mordeduras de serpiente.
El hallazgo quedó registrado el 29 de marzo en las coordenadas 10.44006, -75.25697, en un terreno semiabierto donde la vegetación se mezcla sin orden aparente. La planta crecía discreta, sin anunciarse, como suelen crecer las que tienen historia. La Rauvolfia tetraphylla es una especie nativa del trópico americano, y aunque su uso medicinal tradicional está extendido en varias comunidades, su toxicidad exige respeto: no es planta para tocar sin saber.