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Tamarindo empieza a tener nombre en el mapa

Hay lugares en la reserva que todo el equipo conoce de memoria — los portones que chirrían al amanecer, los caminos que se saben de cor — pero que hasta ahora no existían en ningún mapa. El sector Tamarindo era uno de esos. Esta tarde, Nicolás le pasó a Alejandro tres coordenadas precisas: la entrada, la salida y la jaula que sirve de punto de referencia dentro del sector. Tres puntos sencillos, pero suficientes para que Tamarindo empiece a tener coordenadas propias. No hubo avistamientos que contar ni liberaciones que celebrar. Solo el trabajo callado de quienes construyen la infraestructura invisible del santuario: los datos que permiten orientarse, planificar recorridos y dejar registro de lo que existe en estas 520 hectáreas cerca de Cartagena. Un mapa que crece, aunque sea de a tres puntos.
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