Mamón de mico aparece en Miradores
El monitor Omar caminaba por el sector de Miradores, cerquita del camino, cuando algo lo detuvo entre el monte. Ahí, entre lianas enredadas y arbustos empapados de lluvia reciente, apareció un mamón de mico —especie que rara vez se deja ver dentro del santuario. El árbol mayor mostraba su copa densa, las hojas grandes y oscuras salpicadas de agua, y entre el follaje asomaban pequeños frutos o flores blancos que brillaban tenues contra el verde húmedo de la tarde.
No estaba solo. Más adelante, metido en la maleza, Omar encontró otro ejemplar más pequeño, casi escondido entre ramas y enredaderas. "Jefe, más adelante está otro más", se le escucha decir en el audio, con la calma de quien sabe que lo que acaba de encontrar no es cosa de todos los días. Dos mamones de mico en el mismo recorrido —uno adulto, otro que apenas empieza— en un rincón del bosque tropical húmedo que los tenía guardados sin que nadie los hubiera registrado antes.
El hallazgo quedó documentado con cuatro fotografías, dos videos y un audio. El sector exacto dentro del santuario está por confirmar, pero las coordenadas apuntan al corazón de Miradores, donde el camino se pierde entre la vegetación y la lluvia lo cubre todo de silencio.