La Manga del Peligro florece en samara
Ese domingo Michel Salas salió solo a recorrer La Manga del Peligro bajo un cielo sin una nube, de ese azul intenso que solo aparece cuando el verano aprieta de verdad en la Costa. El matorral estaba en esa transición particular que tanto le gusta a los botánicos: mezcla de verde vivo y marrón seco, ramas entrelazadas cargadas de vainas que crujen con el viento. Michel documentó con cuidado dos puntos GPS y fue registrando lo que el monte tenía para mostrar: una liana con frutos en samara, esas estructuras aladas y ligeras que el viento se llevará lejos cuando llegue la brisa correcta, y varios árboles de la familia Fabaceae con racimos densos de legumbres secas color beige que colgaban pesadas de las ramas.
Pero el hallazgo más preciso del día fue una planta que Michel reconoció sin dudar: Brickellia sp., de la familia Asteraceae, con sus frutos secos y plumosos dispersándose entre la maleza como pequeños cohetes de algodón. Es una especie poco frecuente en los registros de la reserva. Seis fotografías quedaron como testimonio de un sector que, a juzgar por lo que se ve en las imágenes, guarda más de lo que entrega a primera vista.