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Veintidós en el punto de liberación

Esa tarde Alberto llegó al punto de liberación con la rutina de siempre: el alimento, el conteo, la mirada atenta sobre perchas y ramas. Lo que encontró fue un lugar animado: 18 guacamayas azul y amarillo (Ara ararauna) ocupaban las perchas exteriores con todo su despliegue de turquesa y dorado, mientras 2 chejas y 2 loros reales completaban un grupo de 22 individuos en total. Las fotos del día lo dicen todo: el aviario lleno, las plataformas colgantes con racimos de color, y los patrocinadores de la Fundación Loros —Jerónimo Martins y Ara— en el letrero al fondo, testigos mudos de lo que aquí se construye. Pero la imagen que se queda es otra: una sola Ara ararauna posada en la copa de un árbol silvestre, lejos del aviario, con el cielo azul despejado por detrás. No está en la percha ni en la jaula. Está ahí, en su árbol, eligiendo quedarse cerca. Eso es exactamente lo que busca el proceso de adaptación al entorno natural —que el monte deje de ser territorio desconocido y se convierta en casa.
Foto de campo
🐾 Fauna
chejaguacamaya azul y amarilloloro realpaloma
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