Flores junto a la jaula, esperando alas
Carlos Andrés Matas Contreras llegó esta mañana al punto de liberación con la cámara lista y se encontró con una sorpresa de colores: la buganvilia había reventado en flores rojo-magenta justo al borde de la malla metálica de la jaula, y a sus pies, las petunias silvestres —Ruellia simplex— abrían sus corolas moradas como si llevaran semanas ensayando esa bienvenida.
En las fotos que trajo, la jaula de liberación aparece enmarcada por ese estallido floral, con las colinas verdes del santuario al fondo bajo un cielo de nubes blancas desperdigadas. No había loros ese día, ni aleteos que registrar. Solo el paisaje quieto, la cerca, y las flores creciendo a su ritmo contra la malla, recordándonos que la reserva sigue viva incluso cuando no hay nadie que suelte ni reciba.