La uvita mocosa en dos tiempos
En la Loma del Alcón, Michel Salas y Jorge Alcalá encontraron a la Cordia dentata haciendo lo que pocos árboles se permiten al mismo tiempo: florecer y fructificar. La uvita mocosa, como la conocen por estos caminos, mostraba en sus ramas dos momentos de su vida a la vez — frutos verdes y apretados en racimos, brillantes bajo el sol de marzo, y otros ya más desarrollados, de ese blanco-crema que anuncia la madurez, colgando con cierta soltura entre el follaje.
El cielo azul y despejado del domingo hacía buen contraste con los verdes del sector, y el árbol parecía ajeno a cualquier observador, tranquilo en su fenología. No había fauna ese día —ningún pájaro, ningún insecto registrado—, solo la planta en lo suyo, y dos investigadores atentos a documentarla. Las fotos capturaron los dos estados con claridad: la promesa verde de los racimos inmaduros y el fruto blancuzco que ya lleva algo de camino recorrido.
Queda en la bitácora: la Loma del Alcón tiene su Cordia dentata activa, y Michel y Jorge estuvieron ahí para contarlo.