El ébano joven que ya florece
Entre la vegetación tupida de la reserva, Michel Salas se detuvo ante un árbol que no pasaba de los cuatro metros pero que lucía como si no le hiciera falta crecer más: un ébano, Caesalpinia ebano, con las flores amarillas encendidas bajo el sol de marzo y las vainas verdes todavía tiernas colgando de las ramas. El árbol es pequeño aún —la especie puede alcanzar portes considerablemente mayores—, pero ya le está cumpliendo al ciclo con toda la seriedad del caso.
El ébano es una especie nativa de la región Caribe, resistente a la sequía y con una generosidad de usos que asombra: su follaje alimenta el ganado, sus flores convocan a las abejas, su madera aguanta lo que le echen. En la Fundación lo registramos también con el nombre popular de guacamayo —aunque vale aclarar que ese apodo no se usa en Villanueva, Bolívar—, y es que al árbol le sobran nombres como le sobra utilidad. Michel tomó seis fotografías que capturan los detalles de las flores, las vainas y el porte completo del individuo, con la vegetación tropical de fondo como testigo. Un buen hallazgo para el inventario de la reserva.