← Bitácora Fundación Loros

La oropéndola que advirtió al bosque

Omar Enrique Berdugo levantó la vista y los encontró quietos, casi solemnes, en lo alto de un roble grande cerca de los aviarios 3 y 4. Eran dos: el primero, un rapaz de considerable tamaño con plumaje marrón rojizo, posado como si el árbol le perteneciera desde siempre; el segundo, más discreto, identificado como un posible águila negra todavía en etapa juvenil. El cielo despejado de ese miércoles no dejaba dónde esconderse. Pero el bosque ya sabía que estaban ahí. Desde alguna rama cercana, una oropéndola crestada —negra de cuerpo, con el pico y la cola del color del oro viejo, más grande incluso que una guacamaya— lanzaba sus cantos de alarma sin parar. Así funciona el sistema de aviso en la reserva: no hace falta que nadie grite, basta con que la oropéndola hable. Omar documentó el avistamiento con paciencia: 20 fotografías y 11 videos de los dos rapaces en su posición de vigía, mientras la oropéndola crestada (*Psarocolius decumanus*) seguía anunciando al mundo lo que había visto. Tres especies, un roble, y el registro de un momento que el santuario guarda ahora en su memoria.
Foto de campoFoto de campoFoto de campoFoto de campoFoto de campoFoto de campo
🐾 Fauna
ave rapazoropéndola crestadaáguila negra
🌿 Flora
roble
Sugerir mejora