Un Cojón de Fraile que nadie sembró
Caminando entre la hojarasca seca y las piedras dispersas del bosque, Jorge Alcalá y Michel Salas se toparon de repente con él: un individuo joven de Cojón de Fraile (*Tabernaemontana cymosa*) creciendo solo, sin que nadie lo hubiera plantado ni cuidado. Las hojas grandes y ovaladas, de un verde intenso con nervaduras bien marcadas, se abrían paso entre la vegetación baja mientras al fondo se erguía el tronco grueso de un árbol mayor, como si el bosque lo estuviera acogiendo en silencio.
Ese crecimiento espontáneo es una buena señal. Significa que el suelo, la sombra y la humedad del lugar están en condiciones de recibir nuevos individuos de esta especie nativa. El hallazgo quedó registrado el 29 de marzo con fotografía y coordenadas precisas, un dato pequeño que se suma al mapa vivo que la Fundación Loros construye recorrido a recorrido en estas 520 hectáreas.