El Culo de Indio que alimenta al bosque
Entre la hojarasca húmeda y la penumbra del sotobosque, Michel Salas encontró un individuo joven de Matayba scrobiculata abriendo sus hojas anchas y brillantes hacia la poca luz que se cuela entre las ramas. La planta, conocida en estas tierras como Culo de Indio, crecía tranquila en una zona boscosa densa de la reserva, rodeada de materia orgánica y el murmullo invisible de un monte que se reconstruye solo.
Lo que hace especial a este árbol nativo de la familia Sapindaceae no es su porte —todavía joven, apenas asomándose— sino lo que promete: sus frutos son un recurso importante para la avifauna local, una despensa que atrae y sostiene aves en distintas épocas del año. Por eso la especie también se usa activamente en procesos de restauración ecológica, sembrando de a poco los eslabones que un bosque necesita para volver a funcionar.
Este registro en las coordenadas 10.4399, -75.2573 es una buena señal: el Culo de Indio está ahí, enraizado, esperando crecer.