Una tortuga, agua fresca y papaya en El Peligro
Ese jueves, con el sol aplastando fuerte sobre el Cerro El Peligro, Omar Enrique Berdugo Cabeza andaba en lo suyo: limpiando las jaulas del punto de liberación de guacamayas cuando algo lo detuvo. En un rincón húmedo donde el agua caía sobre la tierra, una tortuga silvestre había encontrado su refugio del calor.
Omar la observó despacio. Notó que el animal estaba quieto, buscando frescura en ese pedacito de tierra mojada. Sin pensarlo mucho, le acercó agua y un trozo de papaya. La tortuga aceptó, a su ritmo, como lo hacen ellas. Después, cuando estuvo lista, emprendió camino de regreso al bosque, perdiéndose entre la vegetación con esa calma que solo tienen los que conocen bien su rumbo.
Fue un avistamiento de esos que no estaban en el plan del día pero que hacen más rica la jornada. Omar lo registró en video: prueba de que en la Fundación Loros, incluso en las tardes más calurosas, el bosque siempre tiene algo que mostrar.