Ecos del campo
Treinta y tres fotos con Cyrus en la UTV
El lunes 23 de marzo, Corina salió a recorrer el santuario en UTV con Cyrus Bueche, un visitante llegado desde Estados Unidos. El cielo estaba despejado y los senderos de tierra llevaban el olor húmedo de la vegetación en plena floración. No habían avanzado mucho cuando aparecieron las guacamayas chejas — dos Ara severus con las alas desplegadas, una de ellas marcada con la anilla E101 — y luego, más adelante, los ararauna en vuelo libre cortando el aire azul con ese amarillo que parece recién pintado.
A lo largo del camino se fue armando una lista que nadie planeó: cuatro rapaces distintos posados o al vuelo, un momoto de pecho anaranjado mirando desde su rama, un rascón escurriéndose entre la vegetación, un carpintero aferrado a su árbol, un colibrí verde y tornasolado suspendido frente a una flor magenta. Los loros amazónicos — uno con anilla B11 — picoteaban pepino y pimentón rojo con una calma que hacía pensar que el mundo no tenía más urgencias. En los senderos, un caballo marrón rojizo avanzó tranquilo hacia la cámara, y más adelante un burro cargado de sacos siguió su propio camino sin inmutarse.
Corina detuvo la UTV más de una vez para atender al perro de pelaje dorado que los acompañó durante el recorrido. Treinta y tres fotos quedaron de ese lunes: la memoria de un santuario que no necesita anunciarse para mostrar lo que tiene.